Las ruinas de la antigua catedral de St Andrews son uno de esos lugares donde la historia se hace especialmente visible.
Construida a partir del siglo XII, llegó a convertirse en el mayor centro religioso de Escocia. Hoy, sus restos permiten imaginar la magnitud que tuvo aquel templo medieval.
En esta fotografía quise aprovechar uno de sus grandes arcos como marco natural para dirigir la mirada hacia las torres que todavía permanecen en pie al fondo.
Piedra, cielo y paisaje se mezclan en una imagen que refleja una de las facetas que más me gustan de Escocia: la capacidad de encontrar belleza incluso entre sus ruinas.
No es la típica estampa del lugar pues quise abarcar mucho más… para ello he montado esta panorámica compuesta de unas 20 fotografías verticales, realizadas con la nikon d750 y el sigma art 35mm 1.4


Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.