Hay lugares que parecen diseñados para ser fotografiados. Eilean Donan es, sin duda, uno de ellos.
Situado en una pequeña isla donde confluyen tres grandes lagos marinos, el castillo aparece rodeado por las montañas de las Highlands y conectado con tierra firme por su característico puente de piedra.
Tuve la oportunidad de fotografiarlo con la marea baja, dejando al descubierto las algas y rocas de la orilla y mostrando una perspectiva diferente de uno de los castillos más reconocibles del país.
El cielo cubierto, la luz suave sobre las montañas y el reflejo del agua crean esa atmósfera que tantas veces asociamos con las Highlands.
La fotografía es un mosaico formado por 20 fotografías horizontales (lees bien) realizadas con el sigma 85mm 1.4 y la nikon D750


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