Cuando el día comienza a despedirse, las Highlands de Escocia cambian de color.
El cielo se tiñe de tonos rosados y violetas que se reflejan suavemente sobre las aguas tranquilas del lago, mientras las montañas quedan recortadas en el horizonte. Una pequeña embarcación rompe la inmensidad del paisaje y aporta una referencia de escala a una escena dominada por el silencio y la calma.
Una de esas tardes escocesas en las que no hace falta que ocurra nada extraordinario para que el paisaje se quede en la memoria.
Escocia, 2026.


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